Mucho se ha dicho recientemente
sobre los riesgos a los que están expuestos los niños
al ingresar a Internet, pero poco se menciona respecto al hecho
de que en un abrir y cerrar de ojos pueden pasar de victimas a
victimarios.
Con una exposición a conductas o actitudes próximas
al delito que suponen riesgos como el que pueden acceder a contenidos
para adultos, a relaciones engañosas y a iniciarse en el
fraude o la piratería, entre otros, los infantes pueden
ser víctimas o autores de delitos a través de internet.
Uno de los principales riesgos de internet para los menores las
posibilidades que les ofrece para acceder a contenidos para adultos,
principalmente relacionados con el sexo.
En algunos casos son los menores los que buscan este tipo de contenidos
por curiosidad, pero otras veces les llegan a través de
los 'spam' o la publicidad. En cualquier caso, el acceso a este
tipo de contenidos que cada vez tiene más dureza
o son más morbosos puede afectar al desarrollo sexual
del menor y provocar, por ejemplo, una adicción al sexo
o desviaciones.
Otro de los riesgos de internet para los menores
es que el anonimato propicia el engaño. Así, en los chats,
los correos electrónicos o los juegos en línea surgen
relaciones engañosas que, en algunos casos, tienen fines
sexuales.
Asimismo, hay casos en los que se producen engaños de tipo
económico, a través de reclamos atrayentes para el
menor que pueden provocar que, a través de descargas aparentemente
gratuítas, al final los padres tengan que pagar abultadas
facturas cada mes.
También se dan situaciones de captación de menores
para actitudes radicales, de racismo y xenofobia. Por otra parte,
internet también supone para los niños un riesgo
de incitación al fraude y a la piratería,
porque tienen acceso a muchos contenidos que se pueden descargar
y pueden descubrir la capacidad de la red para el fraude.
Para combatir o tratar de evitar estas situaciones, los padres
tienen que tener conocimientos y esforzarse en entender internet
para, como ocurre en la vida real, poder saber dónde están
y qué hacen sus hijos.
Por tanto, los padres deben no solo evitar que
sus hijos naveguen por la Red sin compañía y sin
la protección
de sistemas de vigilancia y censura, sino que además deben
aprender sobre nuevas tecnologías. Es obvio que si se pretende
educar a los hijos como buenos ciudadanos de la Red, es necesario
formarse como padres, tutores y educadores.
Todo un reto, sobre todo para los que piensan que Internet sólo
es un juego de niños. |