¿Cuáles son
las buenas costumbres para el correo electrónico? El siguiente
decálogo, elaborado con base en consultas a usuarios intensivos
de correo, le servirá de guía:
1. El tamaño sí importa: los mensajes ‘pesados’
debido a archivos anexos (como fotos y presentaciones superiores
a 1 MB) causan dos problemas importantes. Primero, con conexiones
lentas es una maldición tener que descargar o abrir elementos
de gran tamaño. Segundo, la capacidad de varios servicios
de correo es limitada, y no solo en Internet: en las empresas, por
ejemplo, cada empleado solo tiene unos pocos MB en su buzón,
que se copan rápidamente, lo que impide seguir enviando y
recibiendo mensajes.
2. Escriba un título claro y explicativo: en el campo Asunto
del mensaje utilice frases precisas. Recuerde que debe competir
contra el spam (correo no deseado) y por ello es clave que su correo
sea identificado rápidamente por el remitente. Mucha gente
–debido a la gran cantidad de correo que recibe– borra
los mensajes sin siquiera abrirlos si la línea Asunto da
a entender que se trata de un asunto poco importante.
3. No envíe cadenas y correos masivos: si usted es de los
que creen en la causa palestina o israelí, o es amantes de
los chistes y bromas, pregúnteles primero a sus contactos
si quieren recibir sus misivas. De seguro no a todos les gusta recibir
cadenas.
4. Correo relevante y solo a la gente involucrada: si le ofende
que no le contesten, comience por no enviar mensajes intrascendentes.
La gente está inundada de correo y por ello lo filtra de
manera cada vez más despiadada, especialmente en las empresas.
Por otra parte, ¿para qué le manda un mensaje al gerente
de la compañía, si quien lo debe responder es el encargado
del archivo? Evite incluir sin motivo real a terceras personas.
5. Conteste, pero no sea intenso: algunos mensajes requieren respuesta;
por ejemplo, cualquiera verá como una total descortesía
no recibir respuesta a una pregunta importante. Otros mensajes se
crearon simplemente para robarle tiempo, y usted puede dejarlos
sin pena al final de su lista de prioridades diarias. Y hay mensajes
que no necesitan respuesta (el ‘gracias por sus gracias’
sobra).
6. Cuide el tono: lo que mande en un mensaje no tiene reversa.
Por eso, evite enviar un correo que ha escrito cuando está
fuera de casillas. Espere un buen rato, cálmese, léalo
de nuevo y luego decida si vale la pena enviarlo tal como está.
7. No pase por tonto: el correo es un sistema de comunicaciones
rápidas, pero no tanto. Nadie espera que usted conozca de
memoria todas las reglas de la Real Academia Española, pero
(¡por favor!) procure escribir sus mensajes sin errores de
ortografía y gramaticales para que no deteriore su imagen.
Si el español no es su materia fuerte, puede utilizar el
corrector ortográfico que tienen los servicios de correo.
8. Evite adornos innecesarios: combinaciones de colores, fondos,
animaciones, fuentes extrañas, oraciones subrayadas con color
y otros elementos pueden ser molestos para el destinatario. Mientras
más sencilla sea la presentación del mensaje, su lectura
será más fácil, rápida y tendrá
mayor credibilidad.
9. Breve, claro y completo: si sus mensajes son muy largos, corre
el riesgo de que la gente ocupada no los termine de leer; y si están
incompletos o no se explica bien, su destinatario no entenderá
lo que quiso decir.
10. Utilice copias ocultas: si requiere enviar un mensaje masivo
(por ejemplo porque cambió de número celular), no
copie públicamente todas las direcciones porque hay algunas
personas a las que les molesta que su dirección electrónica
sea difundida sin control. Use copias ocultas. En el mensaje, escriba
a todos los destinatarios en el campo de ‘copia oculta’
(CCO o CCB).
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